Carrer d'Eivissa

En Dalt Vila se mezclan las antiguas casas de la nobleza y antiguas casas de pescadores y ciudadanos, siempre de color blanco, el color mediterráneo por excelencia. Para acceder a ellas, se suben y bajan calles y callejuelas mal empedradas, con anchas escaleras y alguna plazuela de vez en cuando. Como las casas humildes son pequeñas y sin tejados ni terrazas, los habitantes no tienen más remedio que aprovechar la calle como parte de su espacio vital, y realizar en ella parte de su vida privada y social. Como pasa en tantos y tantos pueblecitos mediterráneos, la ropa extendida en la calle se ha convertido en un componente tradicional del paisaje urbano, paisaje que últimamente cambia para dar paso a la conversión de esta parte de la ciudad en zona residencial privilegiada y, sobretodo, de comercios turísticos y restaurantes.

En el año 1999 Dalt Vila fue considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.